GatoAzul.us
GatoAzul

-…nada cambia, nada es distinto, Sebastián le cantará una vieja canción de amor a Pelusa, este lo mirará indiferente, y se entrará a su casa. Por la noche pelearemos por los restos de pescado frito de la basura del restaurante de don Chito y una vez más deberé mear mi tejado, para que el gato cabrón, ese de cola torcida que llegó con los López no me lo quite…o bien tendré que sacarle la mierda para que entienda. Y mañana, bueno, esperar que pase el día escuchando las fanfarronerías de otros gatos, especialmente las historias de Tomás, ese gato negro y flaco que jura pegarle a todos los perros del barrio.

Pasó por el frente de la última casa vieja, ahora solo por la carretera solitaria. Más allá estaba la silueta oscura del bosque, que se agrandaba a medida que se acercaba. Finalmente se desvió para entrar al bosque. Un olor fresco lo envolvió, acompañado por el canto de los grillos y otros animalejos, avanzó caminado lentamente, y atento a todo, como sólo los gatos saben hacerlo. Nunca había estado en un lugar tan distinto.

Finalmente llegó a este lugar - dijo el duende. Ahora la ninfa lo miraba absorta, había dejado de pintarse las uñas, y estaba muy cerca de él, este se corrió un poco para dejar que ella se sentara a su lado. Había comenzado a oscurecer.

Y aquí se quedó sentado.

Entonces la luna comenzó a aparecer entre los árboles, y ese gato gris casi se muere de la impresión, no podía creer lo que veía. Era tan hermosa, tan blanca, preciosa. Vio como todo se cubría de una luz blanquecina. La luna creció y parecía cubrir todo el cielo. El gato gris levantó sus ojos cansados y quedó maravillado, la luna parecía tocarlo; entonces él estiró su hocico, y su nariz rosada pudo sentir el aroma de ella: un olor suave que no podía reconocer; tal vez a praderas y a danzas antiguas que bailaron sus antepasados gatunos en selvas perdidas. Sintió la calidez de un susurro, y su mirada almendrara se cruzó con la de ella, y sintió que su corazón daba un vuelco. Se había enamorado perdidamente.

Avril Mac Lune&KleineBecker
todos los derechos reservados ©
Chile - 2008