Gato Azul
El duende cruzó sus cortas piernas y se acomodó sobre la piedra que solía usar como asiento junto a la laguna, y la ninfa se acurrucó sobre unos nenúfares, también entrecruzando sus piernas, y miró al duende con sus tremendos ojos:
-Ya poh…cuéntame la historia del gato azul como me prometiste - Le dijo mientras comenzaba a pintarse las uñas.
Días atrás ella había visto rondar por allí, entre otros bicharracos típicos de los bosques, a un hermoso gato azul, y este duende había prometido contarle la historia de dicho gato.
Mira, este gato antes no era azul, era gris, como muchos otros gatos, además de que era un gato de la cuidad. Pasaba su vida gatuna sin mayores contratiempos, sobre los tejados, discutiendo con otros gatos, y peleando por alguna gata siútica del vecindario, y nunca había querido ir donde las gatas putas, por allá cerca de las casas viejas. La verdad, la pasaba bastante aburrido…Su amigo de correrías, un regordete gato colorín llamado Sebastián, era el único amigo que lo solía divertir un poco.
Un día, sentados sobre un viejo muro de adobe esperaban ver a Pelusa (una gata blanca de la casa de enfrente, que solía peinarse y relamerse en la ventana), pero como Pelusa no apareció, se pusieron a conversar:
- ¿Has visto alguna vez la luna?- preguntó Sebastián. |